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En la antiguedad, los hombres de Dios tuvieron su lado oscuro y las Escrituras no lo ocultan. ¿Por qué los cristianos de hoy no podemos confesar nuestras luchas con la preocupación, el enojo, el temor, la envidia, la amargura, la verguenza y la lujuria?

EN TU NOMBRE


Volaré como ave con destino
nadaré como pez fuerte contra la corriente
correré como felino en libertad
viviré como hombre con propósito
buscaré en el fondo de mi alma la alegría del vivir.

Como hombre con estrella
como hombre con ideas
como hombre con amor
como hombre con Dios
llegaré a la cima sin las alas de la suerte
llegaré a la cima sin agua hurtada
llegaré a la cima sin hambre de carroña
llegaré a la cima sin lágrimas de derrota
y en la cúspide del mundo gritaré tu nombre...
Jesús... Jesús... Jesús...

Tu nombre es conocido en el universo
te alaban por todos los rincones de la tierra...
En el centro de mi corazón tu nombre está grabado.
Tu nombre recordaré en mi diario vivir.
Amor y libertad
salvación y perdón
tu nombre, tu nombre significa para mí...